NO TENEMOS NADA QUE CELEBRAR: EL FRACASO DE LA GUERRA CONTRA LAS DROGAS

15 AÑOS DEL PLAN COLOMBIA EN EL  PUTUMAYO

Escrito por Marcela Muñoz

plan colombia (1)

Mesa Regional de Organizaciones Sociales del Putumayo Baja Bota Caucana y Jardines de Sucumbios

Hoy el gobierno nacional celebra la firma de quizás uno de los pactos binacionales (Colombia- EEUU) más importantes para los gobiernos que desde 1998 han logrado recibir los recursos económicos y logísticos de la cooperación de Estados Unidos. Estos, se aportaban a fin de financiar la guerra contra el narcotráfico y apoyar proyectos basados en el Desarrollo Alternativo en territorios afectados por cultivos de coca,  pero en realidad su espíritu era fortalecer a las fuerzas militares del país para confrontar a la insurgencia. El Plan Colombia también llamado Plan para la Paz y el Fortalecimiento del Estado o Plan Colombia para la paz, ha invertido en el departamento del Putumayo alrededor de $500 mil millones de pesos, lo que ha significado para lo putumayenses la agudización del conflicto político, social y armado, ha dejado un número aún no preciso de campesinos, indígenas y afrosdescendientes víctimas de la injusticia social, según cifras oficiales las personas desplazadas ascienden a 4.000, la persecución al movimiento social  por fuerzas estatales y paraestatales, falsos positivos, dirigentes sociales victimas de montajes judiciales, campesinos judicializados por Ley 30, lo que hace parte de la grave situación de derechos humanos y esto sumado a la crisis económica que ha incidido en el aumento de los cultivos de coca a lo largo y ancho del departamento.

plan colombia 15 años

Una de las evidencias de la financiación a las fuerzas militares es que en el departamento opera una de las bases más grandes de Antinarcóticos del país que vigila la infraestructura del oleoducto Trasandino y la presencia de 3 batallones minero energético,  la militarización del territorio coincide con el aumento en la violación a los derechos humanos. Otra de las estrategias nefastas el marco de este acuerdo fue el uso de glifosato para las fumigaciones de cultivos de coca, una guerra biológica que bajo la teoría del enemigo interno ha dejado no solo miles victimas a razón de los efectos nocivos de las aspersiones sino que además genero desencuentros con el hermano país de Ecuador, lo que le costó a los colombianos 15 millones de dólares.

Muchos proyectos desfilaron por los municipios del departamento, las semillas milagrosas que generaban falsas expectativas de vida digna para muchos campesinos a cambio de erradicar sus cultivos de coca, cultivos que hasta la fecha les han permitido subsistir económicamente, muchas agencias de cooperación prometieron asistencia técnica, cadenas de comercialización, productividades inimaginables, lo cierto es que hoy en el departamento existen muchos de los mal llamados “elefantes blancos” que a cuenta de la corrupción o las fumigaciones no permitieron que los proyectos productivos tuvieran los resultados esperados, y con la certeza de los engañados los dineros que debían terminar en implementar proyectos basados en el “desarrollo alternativo “ terminaron en los bolsillos de particulares y políticos, y así los campesinos retomaban el cultivo de coca como única alternativa económica para sostener a sus familias realidad que a la fecha persiste.

De ahí que sea necesario buscar salidas integrales, sostenibles y participativas. Para esto es necesario  comprender que los campesinos, indígenas y afrodescendientes sembramos coca como una alternativa de sobrevivencia y que estamos dispuestos a sustituir de forma gradual y voluntaria el ingreso derivado de este cultivo en la medida en que el gobierno implemente concertadamente con las comunidades estrategias integrales  que sustituyan el uso de dichos cultivos por una producción agrícola que dignifique nuestra vida como  habitantes rurales de esta región amazónica.

15 años del plan colombia

Hoy el mundo vive un panorama favorable que permite discutir desde la sociedad civil los nuevos enfoques necesarios alrededor de la política internacional antidrogas, esta discusión a portas del “pos-acuerdo” en Colombia es relevante para no continuar cometiendo los errores del pasado y para hacer realidad la paz tan anhelada sobre la base de la justicia social, por tanto instamos al presidente Juan Manuel Santos a construir una política pública con  énfasis en el Desarrollo Rural  Integral que permita a los campesinos sustituir el ingreso derivado de los cultivos de uso ilícito de manera gradual y concertada.

Como organizaciones sociales del departamento  aplaudimos los avances suscitados entre las FARC- EP y el gobierno nacional, en el cuarto punto en los Diálogos de Paz en la Habana que trata el tema de drogas y narcotráfico, creemos que es el punto de partida del desarrollo rural en la región, pero para iniciar este camino, es preciso, entre otros aspectos, materializar nuestro PLAN DE DESARROLLO INTEGRAL ANDINO AMAZONICO 2035 (PLADIA 2035), como herramienta de planificación regional, participativa y sostenible, nuestra apuesta es avanzar en la construcción de una región con un alto sentido por la vida y el territorio que le niegue el espacio a la guerra.

Estamos  a la altura de las circunstancias históricas que hoy vive el país, le apostamos a la paz con justicia social, la Mesa Regional de Organizaciones Sociales de Putumayo, Baja Bota Caucana y Jardines de Sucumbios no celebramos la implementación de políticas como el plan Colombia que ha dejado a su paso miles de víctimas en el departamento, seguimos ratificando nuestro propósito de concertar con gobierno nacional un Plan de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito para la región, hacemos un llamado al Gobierno Nacional a renunciar a los 6 frentes para la sustitución de los cultivos ilícitos, porque para las comunidades es el reciclaje de las políticas ya implementadas en el territorio, entendemos que en la medida en que en Colombia se continúen implementando proyectos desarticulados, aislados de las comunidades no se le dará solución a los problemas socio-económicos y políticos que son el origen de la presencia de los cultivos de uso ilícito en el territorio.